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Lobo vs. Perro

Se cree que el lobo empezó a convivir con el Homo Sapiens hace unos 100.000 años, en la prehistoria, cuando empezó la domesticación en diferentes partes del planeta. En 2008 se encontraron fósiles de un perro junto a un humano que tienen una antigüedad de más de 30.000 años. Sabemos a ciencia cierta que hace 14.000 años, había por todo el mundo diferentes razas de perros, según su ubicación geológica.

La diferencia entre el Canis Lupus Lupus (lobo) y el Canis Lupus Familiaris (perro) no solo consiste en esa pequeña variación en el nombre, sino también en algunas estructuras anatómicas. Durante la domesticación, el lobo se fue convirtiendo en perro y con ello fue cambiando su forma de alimentarse. Al igual que ha cambiado su comportamiento, su aspecto y el tamaño de su cerebro, el intestino se ha adaptado al alimento que le damos.

El lobo eligió estar con el hombre hace miles de años y el hombre le alimentó a cambio de protección y trabajo. Pensemos que, desde hace miles de años, come restos de un omnívoro y tuvo que adaptarse. Al principio comía restos de la caza, es decir, básicamente seguía una dieta carnívora. Hace unos 7.000 años se inventó la agricultura y tanto los perros como los humanos se adaptaron a los carbohidratos.

Un estudio del bioquímico sueco, Erik Axelsson, de junio de 2016, afirma que el ADN del lobo varía del ADN del perro. Por ejemplo del gen Amy2B, que es el responsable de la metabolización de los carbohidratos y el almidón, están presentes solo 2 copias en los lobos, en algunas razas de perro hay hasta 20 copias de este gen. Mientras que al lobo lo podemos llamar carnívoro, el perro sería un carnívoro con la capacidad y la necesidad de metabolizar carbohidratos. Si la parte proteica de la dieta de un perro es demasiado alta, se pueden producir alteraciones en la piel y otitis.

Los lobos comen todo de su presa. Carne, grasa, huesos, sangre, piel y vísceras que incluyen el tracto intestinal, que contiene lo que ha comido su presa, preferiblemente herbívora. De ahí consigue el lobo su porción de frutas, verduras, hierbas y cereales. En términos de porcentajes, la parte proteica puede oscilar entre un 80% y un 90%, aproximadamente.

Esta larga adaptación del perro, de 30.000 años, ha provocado que un 70% de carne, grasa y huesos sea suficiente para él. Todo lo que supere ese porcentaje es demasiado. No olvidemos que la base de la alimentación tiene que ser carne, no es un omnívoro ni, mucho menos, un vegetariano.

Conclusión: Los perros han evolucionado y cambiado, como también los humanos, y se han adaptado a la situación y a la alimentación que había en cada momento.

Fuentes: